
No me interesa saludarte, ni contarte nada sobre mi vida… ni tus guiños cómplices ni tus palmadas sobre mi espalda, pueden hacerme sentir que la vida continúa… A que grado vas?… Que vas a hacer cuando crezcas???… Voy a ser tu asesino, el asesino de tu herencia… Yo no te voy a matar, pero lo que es peor cuando estés agonizando y estires el brazo para agarrarte de algo… yo voy a estar tirado en la cama masturbándome mirando como se cae el techo…”